jueves, 23 de junio de 2016

Sri lanka mochila al hombro (1)






Sri Lanka es un país con un mosaico de religiones considerable. La religión con mayores seguidores es la budista, aunque también es importante el hinduismo y significativa la presencia de cristianos y musulmanes. El mapa muestra las zonas donde cada religión es mayoritaria, aunque a lo largo y ancho del país es habitual encontrarse templos de las cuatro religiones en una misma ciudad o pueblo.









Por lo que pude ver a lo largo de dos meses, las religiones conviven en armonía y respeto mutuo. Esto confiere al país una diversidad en costumbres y maneras de vestir que es un aliciente más para el curioso ojo del viajero.







Sri Lanka está habitada desde hace doce mil años. A lo largo de este tiempo han sido varias las civilizaciones que han dejado su huella en el país. En el circuito de ciudades históricas las más remarcables son Dambulla, Sigiriya, Anuradhapura, Polonnaruwa y Mihintale.





Cada una de estas ciudades tiene sus particulares características ya que en cada una de ellas prosperó una civilización diferente o fué la misma civilización pero con una diferencia en el tiempo suficientemente considerable como para dotarla de una arquitectura diferente al resto.



El acceso a estos reclamos turísticos ronda entre los veinticinco y treinta dólares, lo cual es una desorbitada cifra si tenemos en cuenta lo que podríamos ver por ese precio en Europa o, con más delito todavía, si hacemos el agravio comparativo con el sueldo medio de un trabajador local que ronda los tres dólares al día.


Pero, donde hay ley hay trampa.
Es posible visitar estos lugares por bastante menos dinero si vamos con tiempo y escuchamos los relatos de otros viajeros. En Sigiriya, subir a la antigua ciudad cuesta treinta dólares, mientras que subir a la única colina de los alrededores y que se encuentra enfrente a quinientos metros son tres dólares. Las vistas son las mismas, la diferencia es que en vez de ver los cimientos del antiguo asentamiento, ves una de las pinturas murales de mayor importancia en la isla y a un buda yacente de considerables dimensiones. Para mi la elección estuvo bastante clara.




En el resto de lugares, otro tanto de lo mismo. Con información de primera mano de otros viajeros, preguntando a locales y siguiendo tu propio instinto de sabueso, es posible visitar la mayoría de las atracciones por un bajo presupuesto.



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