sábado, 21 de mayo de 2016

Viajar en tren en Sri Lanka



Viajar en tren en Sri Lanka es toda una experiencia. Si además esto coincide con las vacaciones de los cingaleses, podrás sentirte cual filete de anchoa en lata. Pero no siempre son vacaciones y habitualmente el tren no está excesivamente abarrotado con lo que la experiencia es bastante más agradable, incluso hasta puedes viajar sentado.




Sus estaciones parecen detenidas en el tiempo, atesorando objetos que en otros lugares estarían en una sala de museo. Objetos que están en aparentemente buen estado y a los que se les sigue dando uso.
Los andenes no son tan evocadores como sus oficinas

Como en tantos otros lugares, los andenes son hervideros de gente que se amontona esperando el tren que les llevará al trabajo, al centro de estudios, a reunirse con sus seres queridos o simplemente a realizar una transacción mafiosa. Unas horas más tarde, la misma rutina para volver a casa.

Una de las peculiaridades de los cingaleses es que son invasores del espacio. Viajando en tren, si no proteges tu espacio con uñas y dientes, poco a poco y a empujoncitos vas siendo relegado a algún rincón del vagón. Si en tu espacio vital hay dos centímetros desaprovechados, alguien se te va a subir encima intentando ocupar cuatro. Si mientras viajas de pié quieres mantener tu puesto bajo el ventilador del vagón y con vistas al exterior, tienes que empujar un poquito más que tus vecinos, eso sí, siempre con una sonrisa.

 Aquí se empuja hasta esperando en el paso a nivel

Adquiriendo el billete es otro tanto de lo mismo. Creo que no ha habido vez en la que comprando un billete alguien no se haya intentado colar, o venir a preguntar algo o simplemente, meter la cabeza en la ventanilla mientras tú lo estás comprando. Para muestra un botón...
 


Viajar en tren es baratísimo, y como curiosidad mencionar que aquí todavía se puede elegir entre viajar en primera, segunda y tercera clase


Los precios básicamente se doblan de una a otra clase algo que no ocurre con la calidad de los vagones. La mayor diferencia es que en tercera clase el forro de los asientos es de plástico y tienen forma de escuadra. Mientras que en segunda y primera son de tela y están ligeramente reclinados. En primera y segunda -si no son vacaciones- tienes el asiento asegurado, en tercera clase hay que pelear por él. Y un dato muy importante; viajando de noche es solamente en primera clase donde hay coche-cama.




En la zona montañosa del país, es decir en el centro del país, el tren transcurre entre montañas y colinas, entre campos de te y pinares, con cascadas y arroyos acá y allá. Toda una delicia para tus ojos.


Es lo que tiene... el cha-ca-chá del tren.




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