miércoles, 6 de abril de 2016

Aotearoa Nueva Zelanda

AOTEAROA
NUEVA ZELANDA EN LA MOCHILA

Pincha aquí: https://www.youtube.com/watch?v=XkNX0ZLvMnc


Nueva Zelanda es un barrio de Bilbao. Eso sí, está lejos del Ayunta, más incluso que Otxarkoaga, pero no deja de ser un barrio de Bilbao... aunque hablen raro... pero también hablan raro en Ondarroa. Hori euskeri aittu bi da gero!




 De hecho en Nueva Zelanda se hablan dos idiomas principalmente: maorí e inglés. El maorí es hablado por los señores y señoras que habitaban las islas antes de llegar Sir Henry Cook a la zona. Los ingleses rápidamente llegaron a un acuerdo con los nativos por medio  del Tratado de Waitangi, por lo que no hubo demasiado derramamiento de sangre. El acuerdo básicamente se resume en: nosotros tenemos armas de fuego y vosotros ni conocéis el metal con lo que, si hay batalla, de vosotros no quedará ni el apuntador. Si nos dejais hacer y deshacer sin rechistar os dejaremos vivir en un cacho de esta tierra y os consideraremos ciudadanos de pleno derecho... o casi. Y encima os enseñaremos como trabajar para nosotros, y os daremos ropas, y os llevaremos a Londres a la corte, para mostraros y demostrar que otro pueblo más ha sido sometido. Dentro de doscientos años cuando sepáis leer y escribir, tendréis el derecho legal de reclamar vuestras tierras aunque ya será tarde porque aquí está la firma que os condena para siempre, además, para entonces ya tendréis cada uno de vosotros una hipoteca. Y colorín colorado...
Como consecuencia de esto, la cultura maorí ha sido relegada al ámbito folclórico y su lengua, aunque enseñada en escuelas, es solamente hablada por un cuatro por ciento de la población... poderoso caballero es Don Inglés.


 Aotearoa es el nombre que los antiguos maoríes dieron a la isla cuando llegaron allá por el siglo noveno de nuestra era, y lo clavaron. Aotearoa significa el país de la larga nube blanca. Yo, a pesar de haberlo visitado en verano, no fueron tantos los días soleados que vi como cabría esperar, ni tampoco los días cálidos. Eso sí, cuando el sol brillaba había que ponerse a la sombra. La capa de ozono en esta parte del mundo es del grosor de un papelillo de fumar, y al menor descuido podías tener la piel en carne viva.


  




Aquí he visto mis primeros glaciares. Solamente unos pocos kilómetros alejados de la costa. También he visto por primera vez focas de verdad, leones marinos y pingüinos. Así como he vivido mis primeros terremotos. Toda una experiencia.








 

Nueva Zelanda es un regalo de la naturaleza, especialmente la isla sur, que es la que donde se encuentran los Alpes del Sur, una cadena montañosa que recorre la isla todo lo larga que es.




En lo que respecta a ciudades, la ciudad de Dunedin tiene un cierto encanto británico y Christchurch debido a que fué destruida recientemente por un terremoto es un lugar especial con un punto apocalíptico pero, teniendo en cuenta que es un país que tiene edificios estables desde hace solamente doscientos años, la verdad es que no hay mucho que rascar en este aspecto.



 

El déficit de lugares urbanos interesantes queda ampliamente compensado con sus variados espacios naturales.




Tuve la suerte de poder remar en un waka, que es la típica embarcación maorí... bueno, en una especie de réplica de ella que es con la que compiten. Éramos seis personas remando y puedo decir que lo hicimos al unísono en la aproximádamente una hora que estuvimos en ello. También cabe decir que yo era el único neófito y no se notaba mucho cuando entraba antes o después de los demás con el remo.



Y cómo no!, no podían faltar sus animalitos, pero entre todos ellos destacar los de dos patas. El kiwi es tranquilo y de muy fácil trato, dispuesto a echar una mano y ante cualquier problema intentando buscar una solución. En casi tres meses no oí una palabra más alta que otra ni hacia mi, ni entre ellos. Eso sí, también hay que decir que hijoputas hay en todos los sitios, que de esos también me encontré, pero afortunadamente eran sólo la excepción que confirmaba la regla.





 

  














 Nos vemos en Bali!
 

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