domingo, 6 de diciembre de 2015

Sultanato de Brunei


Sultanato de Brunei
 

Este pequeño país situado en la isla de Borneo, tiene una de las economías más saneadas de la zona, gracias a los yacimientos petrolíferos que se encuentran en el país.
El sultán de Brunei manda más que los que mandan, es más, podría decirse que el país es suyo. De hecho, sus pristinas selvas no expoliadas gracias a su buena salud económica, le pertenecen.
Aquí la venta de alcohol está prohibida, así como muchas otras cosas. La ley que impera es la sharia, y evidentemente, el islam es la religión imperante.
En la capital hay preciosas mezquitas construidas por los sultanes con mármoles y maderas de importación. Cúpulas cubiertas de oro, mosaicos, etc... 

 





Brunei fué colonia inglesa con lo que, los ingleses dejaron algunas cosas bien ataditas. La compañía que explota los yacimientos petrolíferos del país es "Shell". Algo que me llamó la atención, es que los ingleses tienen destacamentos militares en el país, pero aún más, que el ejército local tiene una compañía de gaiteros a imagen de los escoceses, aunque estos me da a mi que por ley, están obligados a llevar calzoncillos.

 Es un país muy poco poblado e incluso en algunas zonas verdes de la capital es probable ver escenas como estas. 



Por medio de la amiga de una amiga de otra amiga, en Brunei tuve no sólo la oportunidad de convivir con locales, sino que directamente nos acogieron en su casa a una compañera de viaje canadiense y a mi. El trato no pudo ser mejor. No solamente nos invitaron a quedarnos en sus casas, sino que incluso no nos dejaban pagar en ninguno de los lugares donde íbamos.



 Hasta tuvimos sesión de tatuajes con henna gratuito. El diseño a escoger de un muestrario.

Como curiosidad, decir que la capital es desde sus orígenes, un asentamiento sobre las aguas. En casas y edificios sobre pilares de madera disponen de todos los servicios que necesitan, desde escuelas y bibliotecas, hasta gasolineras para las lanchas.
 


Debajo un arte de pesca.



La gente es Brunei está encantada de ver turistas, ya que no son muchos los que deciden darse una vuelta por aquí. En la imagen de abajo parece que estamos jugando a: piedra, papel, tijera.

Los soldados son también muy amigables, aunque un poco "paraos".


A pesar de ser un país pequeño, conviven varías etnias. Tuvimos la oportunidad de compartir un día con una de ellas. Como curiosidad decir que viven en casas comunitarias. Es como un gran barracón donde la entrada es un pasillo común. Tras las puertas es una casa normal y corriente con su patio en el exterior, su garaje bajo la casa, y cualquier otra facilidad que pueda tener una casa adosada.





Preparando la cena.
 Esta gente desde siempre han producido vino de arroz, con lo que la venta y consumo de este producto está permitido. Estuvimos en una casa "iban", que por cierto, como está permitido viajar a la vecina Malasia -40 km. desde aquí- con un pasaporte especial y está permitido introducir en el país hasta dos litros de licor por persona, estoy obligado a decir que por lo que pude ver, los iban -que la mayoría no son musulmanes-  se ponen de ron y güisqui hasta las cartolas.






La verdad es que en Brunei no hay mucho que hacer aparte de ver la capital y la -parece ser- pasarela sobre los árboles más alta del mundo en un precioso parque natural con bosque primigenio. El transporte público es casi inexistente, ya que en todas las casas hay varios coches, ya que la compra está subvencionada por el estado y son baratos. El precio de la gasolina, si no me falla la memoria, es el equivalente a 15 céntimos de euro por litro. El país es bastante aburrido la actividad preferida de los bruneianos es ir a centros comerciales y restaurantes cuando su agenda se lo permite. Pero lo bueno que tiene este país es que la gente es exageradamente hospitalaria y ves que disfrutan teniéndote hospedado en su casa. Osea que, si estás por aquí, hazles una visita.


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