viernes, 25 de septiembre de 2015

Camboya


Camboya


Es un país de bonitas playas y montes habitado por una gente que ha sufrido mucho. No fué hasta el año 1979 que Pol Pot fué destituido del poder y obligado a refugiarse en las montañas del oeste del país donde murió en su cama en 1998. Fué el principal responsabel de los Jemeres Rojos, que controlaron el país entre 1975 y 1979, y se cepillaron indiscriminadamente un millón y medio de personas, un quinto de su población. Y esto fué sólo hace treinta y cinco años con lo que, una gran parte de su población ha visto a  muchos de sus familiares desaparecer para no volver nnca más, ser torturados e incluso asesinados delante de sus propias narices.



A lo largo de todo el país hay museos que recuerdan todo esto, antiguos campos de concentración, y la tristemente famosa S-21, la cárcel donde más gente murió en este negro periodo. Ni se me ocurrió visitar ninguno de estos lugares. Tengo suficientes detalles de las barbaridades que hicieron como para encima visitar osarios, celdas, lugares e instrumentos de tortura, y el resto de reliquias que sin duda le pueden poner a uno la carne de gallina.













Pero los camboyanos tienen también un pasado del que sentirse orgullosos, ya que fueron durante siglos el centro de un imperio que dominaba una vasta zona en la región, abarcando zonas que hoy en día pertenecen a Tailandia, Laos y Vietnam. Y su mayor expresión está en Angkor, una de los más visitado yacimientos arqueológicos de todo el mundo y parece ser que el más grande descubierto hasta ahora. Un gigantesco parque temático.


 

 









 



Como diría Miguel Gila: todo roto, todo tirado por el suelo, viejo, del año del pedo.


 

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