jueves, 28 de mayo de 2015

Hoi An


Hoi An

https://www.youtube.com/watch?v=kFzViYkZAz4












Hoi an es una ciudad asquerosamente turística. Pero como todos los lugares asquerosamente turísticos, su aquel tiene.


Hoi An está rodeada de agua, y ese es un punto a su favor, aunque, parece ser que también en su contra, ya que el centro del país es propenso a las inundaciones.
El río que le da el nombre, se encuentra con el mar formando intrincados canales de agua que rodean la ciudad. A solamente cuatro kilómetros se encuentra An Bang, que es la localidad que acoge una larguísima playa de aguas claras donde es toda una delicia nadar.









La parte vieja de la ciudad, es la más turística. Sus calles están alineadas con toda suerte de comercios, bares, restaurantes, algún que otro templo, casas señoriales y una arquitectura bien cuidada, que es disimulada por toda serie de artículos que se encuentran a la venta. Muchas de las plantas bajas de las casas y los patios, se pueden visitar, ya que es en ellas donde se encuentran expuestos los artículos, ya sean cuadros, zapatos, o "estuve aquí y me acorde de ti"s. En uno de los extremos de la ciudad se encuentra el animado mercado. Animado y caro mercado, ya que como la ciudad está infestada de turistas, los precios son para turístas, que en Vietnam esto significa un 50 y un 100% de recargo sobre el precio vietnamita.









La ciudad tiene una relativa actividad cultural con espectáculos para turistas y al menos un bar -yo no vi mas- con música en directo.





Existe una entrada a la venta con la que puedes acceder a seis de los diferentes templos, casas y museos temáticos repartidos por la parte vieja de la ciudad. Si te has quedado con las ganas, te compras otra y tan contento. Yo tuve la suerte de coincidir en uno de los museos temáticos, que más que museo era tienda temática, con uno de los espectáculos. Fué una especie de breves demostraciones de diferentes disciplinas sobre las tablas: diferentes tipos de teatro, música, y, canto.


Los asiáticos, tienen cosas admirables de las que deberíamos tomar nota y aprender o al menos mejorar comportamientos por nuestras occidentales tierras, peeeeeeero, como ya he mencionado en otros artículos, la música no es su fuerte. Son el polo opuesto de africanos subsaharianos y caribeños. Si el sentido del ritmo se aloja en alguna parte del cerebro, en el suyo se encuentra escondido y bajo siete llaves. No creo ni mucho menos que la culpa sea suya, sino exclusivamente de sus compositores de música. Es imposible coordinar diferentes partes del cuerpo con esas mezclas de acordes. Y nosotros que nos reíamos de la música del telediario... eso es un temazo comparado con esto. El sónido de la música tradicional vietanmita que escuché en está representación, fué basicamente el siguiente: ñi, ñi, ñi, ñiii, ñiñiñi, ñiii, ñi, ñi, ñiiiiiiaaooooooooo. Un taladro en marcha con la broca mal afilada, eso es lo que es.

Monocordios, platillos, trompetillas y violinetes, pero lo que me llego al alma es la especie de bajo que se ha currado el de la foto de arriba -o un primo luthier de afición-. Se compone basicamente de: una maleta de cartón, la mitad del riel de madera de una cortinón, cuatro alambres de diferente grosor, y cuatro palometas de rueda de bicicleta. Hay que tener mucho arte para hacer música con eso. Del monocordio ni hablamos.







Por el día la ciudad es relativamente tranquila. Por la mañana es una gozada pasear por las calles de la parte vieja, que son tres, eso sí, largas. Al mediodía y a la tarde, no hay apenas gente debido a la calorina que un día sí y otro también hace, no en vano mayo es uno de los meses más calientes en esta región. Esto es una escusa barata para uno ponerse tibio de cerveza, con lo que hay que estar psicológicamente fuerte para no destrozarse el hígado.



Como lugar turístico, la oferta de actividades a realizar es bastante amplia, entre ellas piragüismo. Animado por Anh -bien es cierto que tampoco hay que pincharme mucho- y con la compañía de Tung, nos fuimos a dar un paseo por el río. Como Anh tenía que entrar a trabajar tempranito, a las seis de la mañana ya estábamos piragüeando. Y es que la vida del turista es muy sufrida.































Hoi An es una de esas ciudades que el acto de pasear por la ciudad, es

suficiente premio para el turista, ya que, sus calles, callejones, rincones y el río -aparte de los típicos atractivos turísticos-, son suficiente premio como para acercarse hasta allí y estar entretenido por el simple hecho de tener los ojos bien abiertos.



https://www.youtube.com/watch?v=8IJzYAda1wA

1 comentario:

Anónimo dijo...

Kepa chulisimas las fotos, el colorido, la luz, me encantan. Espero que estés disfrutando a tope. Muchs besos y abrazos!!
(Si consigo publicar esto que sepas que soy Trini)