domingo, 18 de enero de 2015

Retiro en "Suan Mokkh" (Segunda parte)

Primer día de autos

"Es lugar más allá de la imaginación
encantado para el corazón, donde florecen las rosas,
y murmuran las fuentes, donde la tierra
es rica en flores de todos los colores; y el almizcle
flota sobre las suaves brisas, el jacinto
y las lilas ofrecen su perfume; las doradas frutas
hacen que las ramas se doblen.

Firdawsi.



A las 4:00 sonaba la campana. A pesar del lecho en que yací la noche anterior, que seguía siendo la misma noche, dormí bien. A pesar de haber dormido bien, me levanté con sueño. Desde los diferentes dormitorios, procesiones de pupilos se dirigían a la sala de meditación, en silencio. Incluso los ecos de la fiesta de nochevieja se habían desvanecido ya. Los thais no son tan ruidosos ni trasnochadores como otros... y no miro a nadie. Nos esperaba el Gran Abad. Subido en su tarima y sentado en posición de loto lanzó su mensaje encriptado. Entendí retazos como "niu yia" -new year- y "niula" -new life- "niula" sin acento en la a y todo junto. El Gran Abad no estaba por poner las cosas fáciles. Pero lo que no llegué a entender fué "biti nin, biti nau", que repetía constantemente, como un mantra. Por la noche volvió a haber discurso y el mantra volvío a repetirse. Una y otra vez "biti nin, biti nau". Qué sería aquello? Como nadie decía ni mú, no había a quien preguntar, además estaba la barrera idiomática. A quién me podia dirigir que me entendiera con frescura para poder romper la barrera de hielo y que no fuese traumático? A un ruso, a una alemana, a un rubio y apuesto holandés, al afrancesado francés, o al griego? Porque eso era hielo y no lo que cubre la Antártida. Cómo se rompe eso? Hay dos con una cara de español que no pueden con ella, y uno ya se fijo que lo es. Es el que ronca a la hora de la siesta. En la sala de meditación es de los "impedidos", los que no pueden sentarse en el suelo en los cojines. El único que está sentado en silla con respaldo, los demás están en taburete. Este está impedido por gordo, vago y maleante, no porque tenga ningún problema de articulaciones. Por cierto, la silla no se de donde la consiguió pero se la llevó el mismo a la sala. Con dos cojones, sí señor. Además, es el único que yo sepa a quien han pillado haciendo una pifia, el primer día! De ahora en adelante le llamaremos "Patato", porque eso de "el español" suena mal. Así está el país, y el otro, Grecia, tampoco me extraña como está viendo manejarse al griego, que es vecino de cuarto. Resumiendo, que si yo no me enteré del mantra "biti nin, biti nau", Patato con las siestas que se pega, menos. Ni se me pasó por la cabeza preguntarle a él, antes le pregunto a la que creo que es sueca.

A las 5:30 clase de yoga y tai-chi. El profesor yo creo que es chino, y es todo un nervio. Andará rondando los 65 happybirthdays, y es capaz de poner la pierna donde muchos no llegarían ni con el brazo. Cuando hace los movimientos de tai-chi parece que navega por el aire. Es una seda china. Además se le entiende cuando habla en inglés, aunque con sus cositas de chino: tumolou es tomorrow, spilit es spirit, lidem es rythm. Esto a veces da lugar a confusión. Ayer no pude encontrar en el diccionario "crench", hoy ya sí; la almohada ha guiado mi camino. De todas maneras, ninguna posible confusión empaña el placer de asistir a sus clases. Me siento como el chaval de "Karate Kid". Estoy entusiasmaaaaado!!! Ver Vicky el Vikingo.

En la clase de yoga-chi casi todo muy bien, excepto que está al lado de la cocina y el viento soplaba para allá. El delicioso olor del arroz aromatizado del desayuno llegaba sin piedad hasta nuestras pituitarias de aprendiz de pequeños saltamontes. Todos salivábamos como perros de volatineros. Todavía quedaba casi una hora para el desayuno.

Del "Hall 3", el de yoga, partimos al "Hall 5", el de meditación, donde estuvimos medi-dormitando hasta la hora del desayuno. Yo lo estaba pasando realmente mal; tenía mucha hambre primo. Los monjes meditando en la tarima y nosotros medi-dormitando en los tatamis, menos Patato, que directamente dormitaba en la silla. Aprovechando que los monjes meditaban con los ojos cerrados y seguramente no me verían, me dieron un par de veces ganas de gritar así rapidito y alto... Breakfast!!, pero me contuve. Seguro que alguno pupilo se chotaba de quien había sido, como en el cole.

El desayuno muy rico, arroz con verduritas. La comida es vegetariana, como no podía ser de otra manera. Dentro de las cláusulas de admisión en el retiro monacal está la de no matar. Se refiere a ningún animal por minúsculo que sea, ni mosquitos. El personal respeta la norma, pero sólo en público, intramuros, en las habitaciones, es habitual escuchar a gente dando palmas, y no creo que aquí allá mucho flamenco, además, también tenemos "prohibido" cantar, bailar, escuchar música, utilizar dispositivos electrónicos e imagino que tocar las palmas también, aunque no hayan hecho mención expresa a esto último.

Después del desayuno, resta aproximádamente una hora y media, que se dedica a hacer la tarea que cada uno tiene encomendada para el correcto funcionamiento de la comunidad, y el resto, que tampoco es mucho, de libre disposición. Yo lavé ropa, me di un par de chapuzones en las piscinas de aguas termales -probé las dos-, y me aseé para al menos no oler. A Patato se le oía roncar.

Hall 5

Vamos al Hall 5 y de allí nos llevan al Hall 3 para explicarnos cómo se medita caminando. Primero nos explicaron como caminar, después como meditar. El tipo lo explicó con un paso de caracol, y la gente se lo tomó al pie de la letra. Después de la teoría, la práctica... otra de zombies. Había que ver a ciento cincuenta y ocho personas caminando como auténticos zombis, cada uno en una dirección, jardín arriba, jardín abajo. Los brazos, eso sí, alineados con el cuerpo, no extendidos, pero todos con la mirada perdida y controlando la respiración, cada paso les llevaba entre diez y veinte segundos.
Eso también hay que vivirlo. Os lo pido por favor.... intentad imaginaos a todo ese gentío caminando como pensándose cada paso, unos con la mirada perdida y otros mirándose los pies. Patético. Alguno se balanceaba porque no sabía andar tan despacio. De cine. Otro y yo caminábamos a nuestro ritmo, Más lento de lo habitual, para no desentonar mucho, pero a un paso que si te ven por la calle no te miran raro. A cualquiera de estos otros caminando como caminaban por el jardín si lo ven en la calle, se lo llevan a algún sitio, no sé adonde pero se lo llevan. Al día siguiente explicó que también se puede caminar ligero y pensar a la vez...!!! Pero si pasear se ha hecho toda la vida! Parecía que todos se habían olvidado de ello!

Cuando dejamos el Hall 5 para las explicaciones, dejamos también un monje sobre una tarima meditando, casi dos horas después, el tipo seguía ahí. No se había movido ni un milímetro, pero ni uno, como si fuera de piedra. Desde luego su mérito tenía. Y más meditación. Yo, de oración, rogando que llegase la hora de la comida. Joder qué mañana más larga!!!

Y llegó. Diferente arroz con diferentes verduras, unas picantitas y otras no. Y postre. Todo muy rico. Los postres aquí son casi siempre con verdura que almibaran, y muchas veces los sirven en leche de coco. Me lo como todo,

En el tiempo libre de después, acabé de lavar la ropa que traía sucia y me eché una cabezadita. Probé incluso la almohada de madera... como si fuera de piedra.

Y vuelta a la sala de meditación. Audición grabada de un yanqui budista que había pasado por o se había formado allí. Y a poner en práctica la lección. El día estaba siendo duro, y el cambio de horario afecta, y mucho. Yo estaba que me caía del sueño, cuando oigo un ruido sospechosamente conocido que ese no era de un pájaro, o sí, depende como se mire. El de al lado roncando, totalmente sopa en postura de medio-loto, Qué capacidad! Afortunadamente el tiempo de meditación acabó sin que nadie se desplomase.



De allí fuimos al Hall 2 a practicar canticos budistas, pero no todos. Quien quisiese podía seguir meditando, o practicando la respiración consciente, incluso hubo gente que lo hizo y se quedó. De todo tiene que haber.

El canto budista... donde esté "Una espiga dorada por el sol" que se quiten los cánticos budistas; sosos hasta decir basta. Desde luego Asia no se distingue por sus músicas y entiendo porqué. Ni sal ni pimienta a la hora de cantar. Los cantos budistas son como el sonido de un taladro, como el eje de un carro sin engrasar. https://www.youtube.com/watch?v=a8pgVIhboi0

Y llegó la merienda. La merienda era un chocolatito aguado. Después de la comida del mediodía no es conveniente que los meditantes tomen alimentos sólidos. Hay que tener en cuenta que para las 12:00 ya llevamos ocho horas levantados. El saber que no vas a comer hasta el día siguiente crea una ansiedad que te lleva a comprar comida antes de ingresar en el retiro, que es lo que hice y me consta que ni mucho menos fuí el único. Cositas para picar. Hay que tener cuidado con la comida porque como te la localizen las hormigas, pasas de tener cero de ellas en la habitación, a tener un regimiento perfectamente organizado. Esto le pasó a Papanatospoulos el segundo día, que fué cuando las hormigas le localizaron un coco de estraperlo que tenía en la habitación. Lo malo de esto es que la procesión de hormigas pasaba por enfrente de mi habitación y de la de un francés que está al lado. Cuando pasas al lado del reguero de hormigas, siempre hay alguna que se sube al pié,y las jodidas pican sin que se las provoque. No dejan marca, ni duele, pero es molesto. A las hormigas, al contrario que a los mosquitos, intento no matarlas...si sueltan rápido. El francés se chotó a Josi, el monitor, de que el griego la había liado.El griego después de la bronca que le pegó Josi, salió afuera de la habitación a limpiar un machete de 30 cm. que llevaba consigo, esgrimiendo una mirada asesina hacia el francés y hacía mi. Sabía que alguno de los dos se había chotao, pero no quien. Macarra y tonto hasta la médula. A Papanatospoulos le conviene meditar profundamente.

Después del descanso de la "merienda", más meditación. La meditación se basa en el control de la respiración, y la  sala, a pesar de estar abierta por sus cuatro costados, apestaba a repelente de insectos. La gente viene bañada en él, además, como no se puede matar, se curaban en salud. Yo no me había echado, pero allí el mosquito que se acercaba, daba media vuelta rapidito. Vamos, que no había quien respirase ni se concentrase con esa peste. Yo me pregunto si la gente no piensa lo que se está echando encima. Hay veces que los mosquitos son legión y hay que echarse para que no te coman pero, por mi parte, prefiero restringirlo a las justas y necesarias. La lógica es muy simple: si un mosquito, y diez también son capaces de picar sin compasión a una persona que lleva tres días sin ducharse -y no hablo por mi, que también-, qué tiene el repelente que es todavía más fuerte? Todos sus componentes son absorbidos por la piel. Hay repelentes naturales que son efectivos. En Brasil tenía localizados un par de ellos que eran realmente eficientes. Aquí parece ser que hay de aceite de eucalipto y de citronella. Habrá que preguntar.

Después de la meditación con charla previa del abad -biti nin, biti nau-, meditación caminante colectiva. Hasta ahora no sé si he explicado que los hombres y las mujeres estamos juntos pero no revueltos. Ellas tienen sus dormitorios, y nosotros los nuestros. Estamos en un monasterio, esto no es el Camino de Santiago. En el comedor ellas están en unas mesas y nosotros en otras, así como en la sala de meditación ellas están a la derecha y nosotros a la izquierda, o al revés.

La meditación colectiva nocturna constaba de dos filas, diferenciadas por sexo. Cada una de unas ochenta personas. La meditación era alrededor de los estanques, donde habían dispuesto velas sobre soportes. Todos caminando en silencio a paso de caracol, parecíamos la "Santa Compaña". Si nos hubiera visto el bandido Fendetestas o cualquier otro gallego, no pararía de correr hasta Lalín. De verdad, para verlo y vivirlo. Joder que día más largo, y más lento!!!






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