jueves, 15 de enero de 2015

Retiro en "Suan Mokkh" (Primera parte)

Día de inscripción

"Cada individuo tiene el potencial para ser iluminado en el curso de su vida o en existencias posteriores" Lama Govinda


A decir verdad, no tenía muy claro lo de apuntarme en un retiro de meditación de diez días, pero surgió sobre la marcha. El curso se me hacía atractivo por varios motivos: el idioma vehicular del curso era el inglés, había clases de yoga y tai-chi a diario, la posibilidad de aprender a meditar, la experiencia de compartir tantas cosas con una comunidad internacional y monjes budistas, el precio,...

Cuando leí con más detenimiento el programa y las condiciones, encontré cosas que no me gustaban tanto: la jornada empezaba a las 4:00 a.m., la habitación era individual, pero la "cama" consistía de una esterilla de paja, una mantita y una almohada, de madera!!!, no había cena, las horas dedicadas a  meditación eran muchas, durante el curso no se recomendaba ni leer, ni escribir, ni hablar!!! Nada que pudiera distraernos del motivo para el que estábamos allí reunidos era aconsejable.



Lo que me acabó de animar era que enero era de los meses más concurridos del año , con lo que, no había tantas plazas como solicitudes y que había que pasar una entrevista en la que se evaluarían mis intenciones y mi nivel de inglés. Total, si no era tan fácil como solo apuntarse, sí interesaba. Total, que pasé la entrevista y el mismo dia por la noche casi me estaba arrepintiendo de haberme apuntado. Al día siguiente me arrepentí totalmente. Hoy, segundo día de autos, veo las cosas desde otro prisma. Creo que aguantaré hasta el quinto o sexto día, al menos aunque solo sea para contároslo. Conociéndome, igual hasta acabo el curso.

El día de la inscripción la recepción era un hervidero a la hora en que llegué. Aquello era un frenesí. Había dormido las dos noches anteriores en Surat Thaní, ciudad sita a 40 km del monasterio, con lo que, hasta las diez de la mañana no pude llegar allí. Había gente que la noche anterior había dormido en el monasterio que se encuentra a poco más de un km. del Centro de meditación para a primera hora formalizar la inscripción. Esta había que realizarla "in situ", ya que no se admitían reservas, y quien primero llegase y pasase la entrevista tenía plaza.

El idioma mayoritario era el inglés, aunque también se podían escuchar otros idiomas. Casi todos andábamos perdidos por el centro de retiro y casi todos con ganas de compartir impresiones. Carapalos también había; de esos siempre hay.

A las 12:30 nos dieron de comer a pesar de que el curso oficialmente no empezaba hasta las 13:00. El plazo de inscripción terminaba a las 15:00. Después de comer me fuí al monasterio a comprarme unos pantalones de pata larga para poder estirarme y tirarme, ya que los únicos que tenía son de calle. Al estar en una comunidad monacal con monjes y monjas, tenemos que ir tapaditos. Hay que cubrirse de rodilla p'arriba y de cuello p'abajo. Se permite manga corta pero no enseñar los hombros. El pelo largo recogido. Se veían unos moños preciosos. En las zonas de baño  esto se relajaba un poquito, ya que ahí como en otros muchos lugares comunes, no compartíamos espacio con la comunidad femenina. Tanto monjes y monjas como cursillistos y cursillistas, estaríamos al cincuenta por ciento aproximadamente: fifty-fifty.

Resumiendo, que me compré unos pantalones de monje shaolín que todavía no me he visto con ellos, porque no hay espejos, pero yo creo que los visto con dignidad y prestancia, teniendo en cuenta que basicamente son un saco de patatas con dos agujeros para sacar las piernas. Eso sí, muy cómodos.





A las 16:00 presentaciones y explicaciones varias de convivencia. Nos enseñan los diferentes edificios, como funcionan las cosas, y qué podemos tocar y qué no.

Por la mañana, según íbamos siendo admitidos, nos íbamos apuntando en las tareas a realizar en la comunidad. Cuando llegó mi turno solo quedaba limpieza de váteres, tarea que nadie se había asignado en ninguno de los edificios, y también quedaban todavá dos puestos para limpiar los canales del agua de aseo personal, lavado de ropa y lluvias, una especie de acequia pequeñita, me cogí una. Libré por los pelos de limpiar letrinas.

Suan Mokkh significa Jardín de Liberación. Estamos en unas tres hectáreas de terreno con arbolados varios, huertos, zonas de paseo y tres hermosos estanques con una islita en el centro de uno de ellos a la que se accede por una pasarela. Los edificios están repartidos por todo el terreno. Mención especial a tres piscinitas de aguas termales. Si hiciera un calor asfixiante igual no llamarían mucho, pero la temperatura es de unos 22 a 26 grados. Se está muy bien dentro.

Después de ver las instalaciones nos congregamos en la sala que va a ser donde pasaremos más horas, la sala de meditación. Mencionar que excepto las habitaciones, todos los demás espacios para la gleba son abiertos; que corra el aire.

En la sala aparece el abad del monasterio hablando peor inglés que los indios del oeste -había que estar allí para oirlo , porque esto no se puede explicar facilmente-, y nos dice que a partir de ahí se establece el silencio, que vayamos entrando en harina. Esto también había que verlo, ciento sesenta personas humanas levantándose de allí al unísono en silencio absoluto. Todavía algunos desorientados en esta nueva casa, caminando de noche con frontales o sin ellos. Era algo muy extraño, me recordó el video de "Thriller" del difunto Jacko pero con mucha menos marcha. Imaginaros la canción pero en balada, y hordas de alemanes, franceses, canadienses, yanquis, australianos, brasileños, rusos, españoles, holandeses, italianos, israelitas, tailandeses, y un griego, moviéndose con un objetivo común. Parecíamos zombis. Para más cachondeo se oían continuamente cohetes, ya que ni más ni menos era nochevieja. Osea que a la balada habría que añadirle zambomba y pandereta, eso sí, la pandereta discreta, sólo de fondo.

Vídeo hagiográfico del fundador del monasterio, y p'a la cama. Eran las 21:30 horas y los cohetes, para más INRI, no paraban de explotar. Como era de imaginar, a las 24:00 la fiesta de pólvora iba a convertise en orgía, con lo que me programé para hacer caso omiso de la noche de fiesta. Y funcionó. Tengo un vago recuerdo de haberme despertado por la noche con el ruido de cohetes. Me alegré por los que estaban de fiesta y también por mi, ya que al dia siguiente no iba a tener resaca.






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