lunes, 15 de diciembre de 2014


¨Koh Bulon¨ es una islita que se cruza caminando en quince minutos. No tiene carreteras, ni cajeros automáticos, ni supermercado. En ella habitan un puñado de ¨moken¨-gitanos de mar-, otro puñado de tailandeses antes continentales, y otro puñado de turistas, ocasionales la mayoría.

Cuando llego a un lugar, no se si voy a quedarme un día o varios, en esta isla llevo ya una semana, y mucho me temo que pasaré otra más, por lo tanto, venenito está en dique seco.

Aquí los días pasan entre comidas y actividades varias.sin darse uno cuenta. En el lugar donde me encuentro se puede escuchar: tailandés, italiano, castellano, francés, alemán, inglés y/o euskera. Esto es una pequeña Babel.


La isla tiene tres pequeñas bahías en las que el baño no es muy apetecible, ya que su lecho es de piedra, y dependiendo de como esté la marea, es poco aconsejable meterse dentro, además la visibilidad en el agua no es muy buena. También hay una playota en la que el baño es una delicia. Sus aguas son verde-esmeralda, y en cada uno de sus extremos hay un arrecife coralino que es una golosina para buceadores aficionados como es mi caso. Erizos de mar, pececitos de colores, pececitos sin colores, corales, anémonas, y otras cosas que no se identificar. Unas se mueven y otras no. Yo por si acaso no toco nada, solo miro, no vaya a ser que muerda. A veces hay auténticas nubes de peces que se desplazan como orquestados, y es toda una experiencia bucear entre ellos y espantarlos para que dos segundos más tarde vuelvan a agruparse. Es como estar en un documental de La2 pero en vez de sesteando en el sofá, dentro de la tele.

En la isla no existe un núcleo de población, la gente está dispersa por la junfla y de está manera se encuentran también lo bungalows de los turistas. Así pues, caminando por sus senderos aparecen grupitos de bungalows, o de viviendas, un restaurante por aquí, un campo de voleyball por allá, un ultramarinos, etc... Y todo esto a la sombra de plantaciones de caucho o en medio de la jungla.

Los bungalows donde me encuentro son los más baratos de la isla, 200 bath la noche, cinco euros al cambio; los más caros son de 1500 bath, osea, treinta y siete con cincuenta. El viajero de largo recorrido ha de controlar el presupuesto, quien viene un par de semanas puede tirar la casa por la ventana. 


Casi todos los días al desayuno vienen unos lagartos de visita. Aquí los lagartos adultos miden entre 1,5 y 25 metros con lo cual, cuando menos choca su presencia. Si no hacen ningún movimiento brusco elllos tan panchos. Si te levantas bruscamente te miran de reojo y aceleran el paso, si vas a por ellos, se van ciscando. Los gatos les miran con curiosidad pero no se acercan. Los lagartos pueden ser tan rápidos como ellos.

Para los amantes de los animales he de decir que esto es un paraíso. También he de decir que en mi baño he tenido la visita de un sapo, dos cucarachas, un caracol, varias lagartijas, y como compañera he tenido a una araña de unos ocho centímetros durante cinco días. Ayer se fué. Podía estar allí pero no en la habitación, y me ha respetado. Sino escobazo. También creo interesante mencionar que a veces entra alguna serpiente, con lo que siempre, hay que entrar con la luz encendida y sin legañas, ya que hay que mirar donde se pisa. Comentaba una polaca que el año pasado entró en la casita del jefe una boa, la cual tuvieron que sacar con mucho cariño y mayor cuidado. A mi con diferencia lo que más me molesta son los mosquitos. No es nada fácil ser viajero, no.
Este os podéis imaginar cual fué el último lugar donde nadó.


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